Hábitos que dañan tu vista

Tener unos ojos sanos es importante para tener una buena calidad de vida.

La salud de la córnea también depende de la salud en general. Para tenerla, es importante

que llevemos una dieta balanceada y hagamos ejercicio

También, es importante que hagamos una revisión de nuestros hábitos cotidianos, ya que muchos pueden provocarnos daños graves.

Fumar: Estudios científicos demuestran que fumar daña todas las células de nuestro organismo, pues las sustancias que se obtienen al inhalar el humo del cigarro son productos de la combustión de alquitrán y del tabaco, resultando en sustancias cancerígenas y radicales libres que al interaccionar con nuestras enzimas y proteínas alteran su función. Además se ha demostrado que la visión se afecta también porque el humo del cigarro acelera el proceso degenerativo de la retina, lo que causa Degeneración Macular.

Exposición a sustancias: La exposición a irritantes provoca que se produzca inflamación, lo que en la córnea produce opacidad.

Presionar tus ojos: La curvatura de la córnea ayuda a enfocar la luz para que llegue adecuadamente a la retina y percibamos las imágenes. La curvatura de la córnea se debe cuidar, el presionar los ojos lesiona la elasticidad de los tejidos y puede provocar deformidad en la córnea, provocando que no sea posible enfocar adecuadamente.

Exposición de los ojos en actividades de riesgo: Se deben usar lentes de protección para actividades de exposición a riesgos para la córnea. La córnea se puede dañar por:

  • Resequedad
  • Partículas de metal o madera (sierra eléctrica)
  • Cualquier sustancia que entre en contacto con los ojos.
  • Lesiones directas (rasgado por espoina, ramas, objetos extraños).

En caso de tener una actividad en que haya este tipo de condiciones asegúrate de tener tus ojos cubiertos por lentes de seguridad.

Rascado por comezón (prurito): Es frecuente que después de tener una irritación se produzca comezón en el ojo. Debemos dejar que se produzca la lágrima y dejar cerrados los párpados para que se lubrique y se disminuyan las posibilidades de infección.

De forma natural nos protegen las lágrimas al mantener lubricada la última capa de la córnea, además de contener inmunoglobulinas que contrarrestan las infecciones por bacterias comunes.

Los párpados secretan una sustancia que se extiende por la córnea y permite que la lágrima se extienda por toda la capa externa de la córnea.

Las terminaciones nerviosas de la córnea permiten que los párpados cierren de manera automática al percibir una lesión o agresión contra la córnea, siendo el parpadeo muy rápido para evitar lesiones graves. 

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Organización Mundial de la Salud